viernes, 31 de enero de 2014

¿Quién es... Cecilia del Val?


              Proyecto Nunca te prometí un jardín de rosas:







¿Quién es Cecilia del Val? Pues una de esas fotógrafas que cuando ves su obra te quedas con la mirada clavada sin poder despegarla.

Como os podéis dar cuenta tengo devoción por este tipo de fotografía de cuento, misteriosa y narrativa sin saber qué está pasando en ella, que te permite imaginar toda una historia lista para soñar. Une realidad y fantasía y dejas de saber en que lado te encuentras tú. Tiene un alto contenido simbólico, pero le gusta dejarlo abierto a la interpretación, que cada uno, con su propia experiencia saque las conclusiones que mejor interprete lo que ve.

A Cecilia (Zaragoza, 1975) siempre le atrajo la fotografía pero la llegada del mundo digital hizo sacar al genio.

             Proyecto El otro reino:





Ella se introduce en sus obras. Dice que le resulta más fácil mostrar lo que tiene en mente, lo que quiere expresar con cada fotografía, que además es una búsqueda de la identidad y encima puede convertir así al propio proceso fotográfico en una performance. Una performance que ha sido altamente medida, cada escenario, cada ropa y cada gesto para conseguir estas maravillosas imágenes. Incluso, reconoce, que a veces realiza maquetas previas de las fotografías.

Suelen aparecer en sus fotografías personas y animales, se inspira en cine, literatura, grandes maestros como Allan Poe, Borges o Kafka.

Proyecto Tiempo y ruinas


Tiempo y ruinas es sin embargo su proyecto más realista en la que ha querido reflejar el paso del tiempo y esa debilidad de la memoria..

Es una ARTISTA, así con mayúsculas, polivalente. ¿Sabéis que además es cantante? Sí, del grupo Garygeld and the Dead Monegros.

Sus obras se encuentras en numerosas colecciones como en el Centro de Arte 2 de Mayo, Coleccion DKV, Museo de Arte Moderno de Santander y Cantabria,... Sus obras se han publicado en la Revista Duende, Contraluz y muchas más. Pero lo más extenso es su CV en exposiciones, becas y premios. En 2009 fue finalista descubrimiento de PhotoEspaña con su proyecto El otro reino y ganó el 1º premio en Estampa fotográfica. En 2011 la beca de la Fundación Arte y Derecho le permitió sacar adelante su proyecto Tiempo y ruinas y fue nomidada al Sovering European Art Prize. Se le ha podido ver en ferias como MiamiPhoto, Circa, Madridfoto, Fotoever,... y participó con el Instituto Cervantes en la exposición colectiva Descubriendo a Eva: Creadores de los siglos XX y XXI.

¿Dónde encontrar su obra? La Galería Cámara Oscura la representa en Madrid.

Solo os doy una pista más... ¡¡pronto podréis verla en Madrid por partida doble!!

             Proyecto Caprichos:



sábado, 25 de enero de 2014

¿El IVA? ¿Cecilio Chaves? ¡Hablemos de los 2!







Estaba planteando el artículo que ahora escribo cuando justo lo que escribía salía en el telediario. No es que yo sea una visionaria, el tema del IVA es lo más hablado desde ayer. Justo ayer además, Cecilio Chaves, artista gaditano, pintaba en directo en el mercado de su (y mi) ciudad natal. En la tele, hoy, una noticia también seguí a la otra.

No me decido por una ¿relacionarlas? Tampoco es fácil. Cecilio Chaves llenó el mercado de abastos de reproducciones de su obra y alguna de ellas fue robada una noche. Sí, pero nada tiene que ver con el precio del IVA. Tiene que ver con el vandalismo que por suerte nos ha dado la oportunidad de poder disfrutar de un artista pintando en directo (y para más inri, con un día de solecito estupendo para disfrutarlo con una cervecita en mano), nos ha dado la oportunidad de tener una obra original en las paredes de nuestra ciudad, que además muestra la ciudad y está en el punto de encuentro clave para cualquier ciudad. Chaves decidió que en señal de protesta pintaría su obra directamente en la pared. No será para nadie, aunque sí lo será para todos. Se terminará estropeando, es una pintura efímera, ¡pero qué bonitas estas iniciativas! Nunca hay mal que por bien no venga que se suele decir... Como él mismo decía cuando le entrevistaban "Es agridulce"

¿El IVA? ¡Agridulce también! (mira, ¡al final si que pude relacionarlo!) Una gran noticia para el mundo en el que me muevo y más teniendo en cuenta el movimiento que habrá en Febrero, no sólo por ARCO, si no por otras buenas ferias que se celebran a la vez. No soy yo quien se ha dado cuenta de que el resto de sectores culturales también lo necesitan, solamente quiero decirlo también. Además de preocuparse por ello los profesionales del sector tendríamos que pedirlo todos porque a todos nos gusta ir al cine, leer un buen libro o disfrutar de un gran concierto. De hecho, es algo que hacemos muchos más y mucho más a menudo que comprar una obra de arte (¡que ya me gustaría!). Pero bueno, aplaudamos esta medida, tampoco nos podemos quejar de ella, pero soñemos con poder ampliarla mucho más!

jueves, 19 de septiembre de 2013

El "postureo" en la cultura





El otro día en una reunión de amigos uno de ellos preguntó:

- ¿A qué se refiere la gente cuando usa el término "postureo"?

Y otra amiga le contestó:

- Es... por ejemplo, cuando no te importa nada la exposición de Dalí pero vas para poder subir la foto en instagram diciendo que has estado.

Y así es.

Exposiciones como Dalí, Hopper o Antonio López crean gran expectación. Las colas son de horas y horas, las entradas se agotan. ¿Es una moda? Ahora se lleva el ser un "moderno-intelectual" de gafas de pasta y queda bien decir "He estado viendo Dalí. Un genio" cuando quizás antes no hubiera visto una sola obra de él.

Pero la verdad... me alegro.

Sea moda o no lo sea, al menos sirve para acercar el museo y la cultura a la gente, y lo que es más importante y parecía más difícil, a los jóvenes. Lo mismo se van de las salas sin enterarse de nada y sólo con una foto para "posturear", pero apuesto a que a la mayoría les marca en mayor o menor medida. Quién sabe, lo mismo hasta repiten.

jueves, 29 de agosto de 2013

Visitando Museos: MFA, Boston



Visitando museos vas cogiendo ideas que te gustan, otras que no tanto y cosas que te sorprenden de uno u otro.

En este caso, el Museum of Fine Arts (MFA) de Boston fue para mi una gran sorpresa. El contenido era bueno, extenso y variado, pero eso ya lo sabía. Lo que de verdad me sorprendió fue su dedicación al público y como se piensa en él en cualquier campo dentro del edificio. Debería ser algo normal en cualquier museo ya que una de las misiones principales de éstos es dar a conocer, difundir y enseñar. Aunque, por suerte, cada vez esto se tiene más en cuenta, todavía queda mucho que recorrer y el MFA puede ser uno de los modelos en los que fijarse.

Entramos al museo. Lo primero, comprar la entrada. No es de las más baratas, 15 $, pero no es nada cara cuando te das cuenta que en ella se incluye tanto la colección permanente como todas las temporales de mayor o menor tamaño que se estén llevando a cabo en el museo (durante mi visita la principal exposición temporal era sobre los Samuráis, que finalizó el pasado día 4 de Agosto), está permitida la re-entrada durante todo el día de tu visita para poder verlo con calma, quizás salir a comer y volver a dar una vuelta más tarde. Pero lo mejor de todo es que con la entrada tienes otro acceso gratuito a las salas durante los siguientes 10 días. Así sí se disfruta un museo con calma.











El museo tiene de todos los tipos de arte que puedas imaginar. Egipcio, mesopotámico, griego, africano, asiático, del gótico a nuestros días, vídeo-arte, fotografía, mobiliario, cerámica,... y lo mejor de todo es que han sido lo suficientemente atentos con cada tipo de arte como para dedicarle a cada sala lo necesario para una mejor exposición. No tiene nada que ver la exposición de unas obras contemporáneas que los lienzos que colgaban en los grandes salones del XIX, unas vidrieras o la cerámica japonesa.















Los museos cansan, y más cuando tienen tanto que ver. Por mucho que nos entusiasmen, lo pies están locos por descansar y nuestra mente también. Lo saben bien en el MFA que sorprende -gratamente- ver que es habitual que cada cierto tiempo te sorprenda un área de descanso con sillones y sofás. Las cafeterías y restaurantes en torno a las salas aparecen como por arte de magia. Eso sí, integrados.





Me gustó también la información que se ofrece al visitante además del habitual mostrador a la entrada. En el Hall central que distribuye las salas del museo un Samurai estaba disponible para animar e informarnos de la exposición que le dedicaban en las salas de abajo. El departamento de Restauración contaba con una ventana permanente desde la que puedes observar las obras que están tratando, pero además unos paneles te explican el proceso y una pequeña pizarra te informa sobre lo que están haciendo en ese momento. En cartelas del arte contemporáneo incluso te explican los procesos creativos de las obras, las ideas de los comisarios a la hora de montar una exposición,... Así uno se siente más atendido.













Cómo no, el museo además se abre de par en par a los artistas. Era habitual encontrar gente, sola o en grupo, pintando y dibujando, inspirándose en las obras que cuelgas en los muros.







¿Queréis más? Pude pasear por una sala mientras montaban una pequeña exposición que se inauguraba próximanente. Ver al equipo del museo trabajando fue lo que más me gustó.











Por si todo esto era poco, me encanta el sistema de raíles para exponer las obras pictóricas. Evitas agujerar la pared y resultan muy versátiles.

 



Lo único que me dio pena es que no pude ver la gran obra de Gauguin "¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?" porque estaba de préstamo en una exposición sobre el artista hasta Octubre.



¡Espero que sirva para animaros a pasaros por allí cuando tengáis la oportunidad!