miércoles, 7 de marzo de 2012

Lo bueno y lo malo de Munch en Frankfurt






Hace unos días tuve la suerte de disfrutar de una preciosa exposición sobre Munch en el Schirn Kuntshalle de Frankfurt. Unas obras extraordinarias, autorretratos tanto en lienzo como en fotografía, su obsesión por la repetición,... Además con una museografía exquisita en cuanto a la distribución de las obras, la contraposición de obras similares, una buena iluminación, etc.

Pero por desgracia no todo era bueno. Aunque las salas eran bonitas, no se entiende su distribución. Para salir de la exposición estás obligado a dar media vuelta y recorrer de nuevo más de media exposición. Si a esto se le añade que no existe un aforo máximo, sino que sin control los visitantes pueden pasar cuando quieran, la masificación de la muestra era insoportable. Se trata además de una salas de pequeño tamaño, en las que además, dos grupos en una misma te cerraban el paso total y cualquier visibilidad de las obras.

Lo cierto es que es  una pena ver que una exposición tan maravillosa pueda perder tanto debido a un simple problema de organización que podría resolverse con un sencillo sistema de horarios con distribución de aforo. Bien es cierto que desconozco cuáles de las paredes son móviles o fijas o si existe la posibilidad de hacer el recorrido de otra manera, pero culpando al distribuidor de la salas para esta exposición, o bien, al arquitecto que las diseñó en un primer momento, no logro encontrar la explicación de por qué obligar al visitante a volver atrás y crear conflicto en las salas.

Una pena.

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